Bueno, nuevamente el Sr.PanchoCubría escribe en el nro. 103 de la SurferRule una lineas que quiero compartir, cito:
"A veces los extremos se tocan. Dìas de claroscuro, como uno reciente, en el que coincidí en un spot bastante desconocido con uno de los surfistas más conocidos, Jesús Fiochi. En estos días de superpoblación veraniega, ni a mí ni a él ni a algún otro perro viejo se nos caen los anillos por hacer esos kmts de más que te pueden dar un bañito a solas o con poca y selecta compañia.
El mano a mano en la mañana glassy fue tan satisfactorio como prometia y la charla entre series, como suele ser con Jesús, muy agradable. Y sobre todo, alerta: es un arte charlar y que no se escape ni una ola.
Como no podìa ser menos, se llegó al tema de las tablas y motivo habìa aunque sólo éramos dos. De nuevo los extremos: Jesús llevaba la creme de la creme un nueve piés de alta tecnología, de fibra de carbono hasta los timones, bellísimo. Por mi parte, me encontraba en el agua con un Bic 7'4, de esos de plástico que se compran en cualquier supermercado. Lo más alto y lo más bajo de la gama. Me ofreció probar su bellezón un par de olas y la verdad, me impresionó la suavidad del takeoff y las líneas, la equilibrada ligereza y la sesibilidad es esos nueve piés, tan maniobrable o más que mi 7'4 de autoescuela.
Y sin embargo, la diferencia está en el detalle, pero no en la esencia. Cada ola, con esa tabla o cualquier otra, es una fuente de energía y felicidad. Yo sé que a Jesús, que tiene un barco precioso, adora la pesca y seguramente ha tenido en esta vida la oportunidad de hacer muchas cosas, lo que más le sigue motivando cada día es esa ola, mayor o menor, buena, mala o regular. Es uno de los ejemplos de quiene hemos aprendido que algo tan sencillo, tan tonto, tan fácil, tan banal y tan puro como coger una ola, nos da felicidad en grandes dosis: "No pude dejar de pensar que aquel hombre sentìa el placer más supremo al ser llevado por el mar de manera tan veloz y suave", dejó escrito el Capitán James Cookcuando describir el surfing con los ojos de un occidental por primera vez. Experimentar este compendio de primarias sensaciones y transformarlas en felicidad es un don que muchos agradecemos con cada ola. Pero no para todos es así, o no para todos es suficiente. esta tabla tan inusual que llevo es una herencia, perteneció a alguien , un surfer cercano y muy apreciado, para quien los placeres del mar no bastaron, o quizá fueron ahogados en otras marejadas de negatividad, de modo que decidió quitarse la vida. Los extremos se tocan. Guardo su tabla y de vez en cuando la llevo al agua hago lo que con más certeza me hace sentir que fácil es que la vida merezca la pena: salir la pico y esperar que llegue ese próximo pulso, esa próxima ola que se encrespa y rompe en el preciso lugar donde el extremo del mar toca el extremo de la tierra."
"A veces los extremos se tocan. Dìas de claroscuro, como uno reciente, en el que coincidí en un spot bastante desconocido con uno de los surfistas más conocidos, Jesús Fiochi. En estos días de superpoblación veraniega, ni a mí ni a él ni a algún otro perro viejo se nos caen los anillos por hacer esos kmts de más que te pueden dar un bañito a solas o con poca y selecta compañia.
El mano a mano en la mañana glassy fue tan satisfactorio como prometia y la charla entre series, como suele ser con Jesús, muy agradable. Y sobre todo, alerta: es un arte charlar y que no se escape ni una ola.
Como no podìa ser menos, se llegó al tema de las tablas y motivo habìa aunque sólo éramos dos. De nuevo los extremos: Jesús llevaba la creme de la creme un nueve piés de alta tecnología, de fibra de carbono hasta los timones, bellísimo. Por mi parte, me encontraba en el agua con un Bic 7'4, de esos de plástico que se compran en cualquier supermercado. Lo más alto y lo más bajo de la gama. Me ofreció probar su bellezón un par de olas y la verdad, me impresionó la suavidad del takeoff y las líneas, la equilibrada ligereza y la sesibilidad es esos nueve piés, tan maniobrable o más que mi 7'4 de autoescuela.
Y sin embargo, la diferencia está en el detalle, pero no en la esencia. Cada ola, con esa tabla o cualquier otra, es una fuente de energía y felicidad. Yo sé que a Jesús, que tiene un barco precioso, adora la pesca y seguramente ha tenido en esta vida la oportunidad de hacer muchas cosas, lo que más le sigue motivando cada día es esa ola, mayor o menor, buena, mala o regular. Es uno de los ejemplos de quiene hemos aprendido que algo tan sencillo, tan tonto, tan fácil, tan banal y tan puro como coger una ola, nos da felicidad en grandes dosis: "No pude dejar de pensar que aquel hombre sentìa el placer más supremo al ser llevado por el mar de manera tan veloz y suave", dejó escrito el Capitán James Cookcuando describir el surfing con los ojos de un occidental por primera vez. Experimentar este compendio de primarias sensaciones y transformarlas en felicidad es un don que muchos agradecemos con cada ola. Pero no para todos es así, o no para todos es suficiente. esta tabla tan inusual que llevo es una herencia, perteneció a alguien , un surfer cercano y muy apreciado, para quien los placeres del mar no bastaron, o quizá fueron ahogados en otras marejadas de negatividad, de modo que decidió quitarse la vida. Los extremos se tocan. Guardo su tabla y de vez en cuando la llevo al agua hago lo que con más certeza me hace sentir que fácil es que la vida merezca la pena: salir la pico y esperar que llegue ese próximo pulso, esa próxima ola que se encrespa y rompe en el preciso lugar donde el extremo del mar toca el extremo de la tierra."
el Junio 7, 2007, 12:47 am
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