Sábado 6:02 a.m.
- Falta media hora para que me suene el despertador y hace rato que estoy despierto. Dormí muy mal, pero siempre me pasa lo mismo cuando se que al otro día el mar va a estar bueno.
Sábado 6:30 a.m.
- Puse a calentar el agua para el mate, estoy haciendo un recuento mental para estar seguro de que lo importante está en el auto: tabla, leash, parafina, plata para el peaje… Está sonando el despertador y me olvidé de apagarlo, oops…!!
Lo indispensable está, y si me olvido de algo no es grave.
Sábado 6:33 a.m.
- Que frío que está loco!!! No puede ser, es pleno febrero y hace tremendo frío. Ya veo que voy a durar poco en el agua, y encima estoy muerto. Solo yo…
Sábado 7:05 a.m.
- Estoy manejando por la ruta rumbo al Este. Me olvidé de los lentes y el sol me da de lleno en los ojos. Ojalá que los pronósticos no le erren y haya olas porque ya estoy bastante caliente.
Sábado 7:42 a.m.
- No le pueden errar!! Ayer los chequié como diez veces!
Sábado 8:15 a.m.
- Primer contacto con el agua. Está un poco fría pero no es grave. Hay un olor a sal delicioso y el agua esta verde y transparente. Las olas ruedan una atrás de la otra, tubulares y perfectas. Ahora está todo bien… A disfrutar.
Sábado 11.43 a.m.
- Estoy destrozado! Salgo del agua porque mis brazos no dan más! Me voy con la panza llena de olas. La verdad que estuvo perfecto. Todos los que están saliendo del agua tiene la misma sonrisa que yo en la cara. Hoy fue un buen día, y penar que casi no vengo…
Por suerte vine, disfruté de un día mas de vida, un día mas de surfing.
Es increíble como el surf nos permite pasar de la agonía al éxtasis con sólo una ola. Pero, es complicado entender la cabeza de un surfista. La gente a veces me pregunta si estoy enfermo, ¿Para qué te levantás a las 6 de la mañana? ¿Cómo vas a meterte al agua en invierno? ¿¡Estás enfermo!?
El surf, ¿Puede ser considerado una enfermedad? Tal vez. Una enfermedad transmitida por el mar, y una vez que te contagias nada vuelve a ser lo mismo. Nuestra percepción se tergiversa, nuestra manera de pensar y ver las cosas cambia.
Todo pasa a estar supeditado a las olas y a salir a deslizarlas. Si sabemos que tal día, las condiciones van a estar clásicas para practicar nuestro deporte, comenzamos a hilvanar excusas que nos permitan zafar de todos nuestros planes y obligaciones, mandamos todo al cuerno para poder disfrutar de nuestro baño en el mar.
Nuestra mente pasa a estar ocupada todo el día por las olas (ahora lo más importante); se vuelve tema de conversación con los amigos y motivo de reflexión en los ratos de soledad o aburrimiento.
Chequeamos los pronósticos del tiempo en Internet una y otra vez, rogando encontrar las condiciones ideales y estamos pendientes de la dirección del viento a cada minuto.
Además y como complemento, siempre que podemos hacer una escapada hasta la playa para ver cómo está el mar, aunque sepamos de antemano que no lo vamos a encontrar con olas.
Cuando la naturaleza nos deja sin olas por períodos largos de tiempo, nuestro humor es otro, y deambulamos por el asfalto como desencajados y un poco ajenos.
Todos estos síntomas son características que, en mayor o menor medida, padece un surfista dependiendo de la gravedad del caso.
Pero para aquellos que lo practicamos, el surf no puede ser considerado una enfermedad, ni siquiera un deporte. Para nosotros trasciende la clasificación de “deporte” y pasa a ser un estilo de vida, una forma de pensar y ver las cosas.
Levantarse temprano, disfrutar de una amanecer en el agua, deslizar suavemente por el lomo de una ola. Algunos lo toman como una experiencia gratificante, tranquilizadora, casi como una terapia. Otros, como una experiencia espiritual, profunda, de conexión con la naturaleza.
Es difícil que alguien que no practica este estilo de vida entienda muchas de las cosas que hacemos, como por ejemplo entrar al mar los días de invierno que hay 0 grados.
Pero cuando las olas vienen, todo tiene sentido y no hay mas explicaciones que esa.
Así que podemos ser locos o cuerdos, sanos o enfermos, anormales o normales. Como muchas otras cosas en la vida, todo depende de cómo se lo encare.
Lo encontré en mis archivos recibidos (no es mio).Si bien algun paipero ya lo habia leeido....pensé que estaba bueno compartirlo por acá
Saludos,Andrés.Valoración:
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